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Gotea tu grifo… ajusta las piezas

En el caso de que un grifo empiece a gotear, lo primero que habrá que hacer será intentar dar con la causa. Después de haberse emitido un diagnóstico de lo que ocurre, lo siguiente será poner remedio al contratiempo que se ha producido. En cualquier caso, habrá muchas probabilidades de que lo que está ocurriendo se deba a un desajuste de las piezas del propio grifo.

El propio inquilino podrá intentar afanarse en llevar a buen puerto la intervención. Se precisará de las herramientas adecuadas, de algunos conocimientos técnicos y de cierta pericia. Actuar a tiempo servirá para ahorrar dinero en agua; si evitamos tener que llamar a fontaneros 24 horas Mostoles, también nos ahorraremos ese servicio, por lo que todo son buenas noticias económicas.

El principal problema puede provenir de las arandelas de goma, de los cierres o de las juntas que se han deteriorado en la válvula. Ajustar las piezas será un paso importante. Nos tendremos que asegurar de que, en la situación de que alguna pieza estuviera dañada, tenemos los recambios adecuados y disponibles. Echar mano de los productos de pequeñas ferreterías o de almacenes de bricolaje es una opción a tener en cuenta.

No obstante, donde podremos completar pedidos especiales y encontrar piezas muy concretas será en los distribuidores de piezas de fontanería. Existe una variedad enorme, ya que podremos pedir cientos de piezas. Tampoco tendremos que desestimar la opción de cambiar el grifo entero si la válvula está demasiado corroída o si se ha desgastado en exceso la parte de abajo del propio grifo.

Será vital pasar a desmontar el grifo. Para ello, el primer paso será quitar la llave del grifo, algo duro y dificultoso de llevar a cabo. Puede sucedes que, con el paso de los años, se hayan acabado uniendo la manija y la caña, por lo que será pertinente retirar la manija (hay que maniobrar con especial precaución, ya que, si no sale y forzamos, puede romperse). Un tirador de mangos podría sernos de ayuda.

Con la manija ya fuera, habrá que desenroscar el caño y el conjunto del cuerpo (se encarga de controlar la cantidad de agua que sale por el surtidor de la bañera o por el teléfono de la ducha, así como su temperatura); una llave especial y adaptada a los grifos de baño aligerará esta tarea. Tenemos que tener muy presente que el paso de los años acaba propiciando que la arandela de asiento se endurezca y no se asiente de manera hermética, lo que favorece el posible goteo; la propia presión del agua va desgastando de forma progresiva los bordes del latón del asiento, el cual deberemos reemplazar.

En este punto, tendremos que levantar la tapa de la manija por medio de un cúter, una navaja o una cuchilla bien afilada; más tarde sacaremos el tornillo de la propia manija, de modo que a continuación se pueda ir moviendo la manija hasta acabar tirando de ella, algo que habrá que llevar a cabo con mimo, con paciencia y con la cautela de no romper la pieza.

Una vez que poco a poco vamos desenroscando el tornillo de la manija dentro del caño, será el momento de presionar hasta que se acabe soltando; así podremos luego desatornillar el armazón del grifo. Con una llave de asiento tendremos que presionar en el centro del propio asiento, de manera que pueda ir girando en el sentido contrario a las agujas del reloj; usar lubricante puede ayudarnos para quitar esta pieza.

Quitar las partes del caño y reemplazarlas será una alternativa a tener en cuenta. De todos modos, también será posible quitar la tuerca antigua del asiento, así como su arandela; si vamos a poner unas piezas nuevas, lo ideal sería engrasarlas bien. Lo mismo tendríamos que hacer con el casquete de la válvula.

Analizar muy bien el estado de las piezas del grifo es fundamental para poner fin al impacto de negativo del goteo. Esta tarea, como hemos aclarado, puede ser llevada a cabo por el propio inquilino de la vivienda. Sin embargo, si vemos que no somos capaces de afrontar el reto y tememos que el escenario pueda llegar a ser peor después de nuestra intervención, lo mejor será pedir ayuda profesional.

Y es que, como no podía ser de otro modo, siempre habrá fontaneros y expertos del sector prestos para pasar a la acción. Sin problemas sabrán cómo resolver el goteo de un grifo, cómo acabar con esta problemático. Resulta lógico que los profesionales conozcan a la perfección la naturaleza de cada pieza, de modo que sepan donde incidir para que el conjunto del sistema del grifo vuelva a funcionar con normalidad. Eso sí, en este caso habrá que pagar por el servicio de fontanería que se solicita, algo que podría haberse ahorrado con un poco de pericia doméstica.

No tires nada raro por tu WC

No estaría de más tener muy bien controlado todo lo que arrojamos por el WC. Y es que no debemos olvidarnos de que el retrete no es ningún vertedero ni basurero; todo lo que tiramos en él puede tener un efecto consiguiente en la instalación de tuberías. Si los conductos están unidos, puede atascarse incluso la ducha o la bañera, de manera que el sumidero no trague. Y es que hay que tener claro que hay cosas que no tienen que tirarse bajo ningún concepto por el WC.

El caso más popular y desaconsejable es el de arrojar toallitas húmedas por el váter. Deberíamos ser conscientes de lo grave que resulta esta acción cotidiana tan simple; tirar el papel higiénico tiene un pase, pero no lo tiene hacer lo mismo con las toallitas desechables, las cuales no son biodegradables y pueden llegar a ocasionar enormes atascos en las cañerías.

Desde hace algunos lustros, el uso de estas toallitas se extendió entre toda la población, de ahí que su uso sea masivo. Lo que no hay que hacer después de usarlas es tirarlas al inodoro, pues su lugar es la papelera o el cubo de la basura. Al no poder pasar las toallitas por los filtros y las bombas de los sistemas encargados del saneamiento, el escenario que se origina es del todo desagradable.

Además, este hábito puede dar lugar tarde o temprano a obstrucciones en las tuberías de la vivienda o el edificio; lo siguiente será tener que llamar a un fontanero profesional, el cual nos cobrará más de veinte euros por su visita e intervención. El gasto público en combatir esta costumbre doméstico tan poco recomendable anda cada año en centenas de miles de millones de euros, lo que nos da una idea de la dimensión del problema.

Tampoco podemos obviar el negativo impacto medioambiental que tiene el hecho de arrojar las toallitas desechables al WC. Las depuradoras, como consecuencia, tienen que soportar toneladas de residuos. En otras ocasiones, estos restos pueden acabar en ríos o mares, con la contaminación de las aguas que ello conlleva y con lo perjudicial que esto resulta para los peces y las especias acuáticas y marinas.

Del mismo modo que tenemos que cuidarnos de no tirar al WC las toallitas, tenemos que intentar hacer lo mismo con las toallas sanitarias, los tampones y las compresas. Estos productos tampoco logran disolverse en el agua, con lo que también dan lugar a atascos y obstrucciones. Son las mujeres las que tienen que concienciarse de la urgencia de no tirar más tampones al inodoro, porque podrían atascar las tuberías de su casa, su residencia, su bloque de vecino o su apartamento.

Tampoco los preservativos deben ser arrojados al WC. El hecho de que están fabricados por las compañías para no romperse agrava la situación. Y es que los condones pueden acabar flotando en las alcantarillas de las ciudades u obstruyendo las tuberías de los edificios. Igual escenario se plantea con los bastoncillos para las orejas y los pañales que utilizan los bebés o las personas mayores. Su lugar no es otro que la papelera, la basura o ele almacenamiento de desecho que tengamos en la casa.

Hay personas que tienen la costumbre de fumar y echar luego las colillas al WC. Se trata sin duda de un mal hábito que no hay que llevar a cabo en ningún caso. El cigarrillo se quedará flotando en el agua del inodoro hasta tres o cuatro veces después de que hayamos tirado de la cadena, con el gasto de agua que ello conlleva. Para colmo, su composición motiva que no pueda ser descompuesta de una manera fácil, por lo que tiene a atrancar los conductos y tubos de la instalación. Los químicos de los que está hecho el tabaco actual se suman además a la red de aguas, algo que no es tampoco nada bueno.

Debemos prescindir del hábito de echar el aceite en el WC; un único litro de aceite vertido puede ser capaz de contaminar hasta mil litros de agua. Casi nada. A las depuradoras les cuesta mucho trabajo separar estos líquidos, lo que repercute al final de manera directa y perjudicial en el medio ambiente. Si el aceite se termina mezclando con las toallitas desechables con los pañales, el atasco que puede llegar a producirse en la instalación será monumental.

Sobre todo, como decíamos más arriba, lo esencial es que el WC no sea sinónimo de contenedor de basuras. No tenemos que utilizar el váter para arrojar tampoco el hilo dental, las pastillas, los jarabes, los medicamentos, las pinturas, los disolventes, las lejías o los amoniacos; los productos químicos que, a veces, sin saberlo, echamos al inodoro pueden llegar a ser muy nocivos. Las consecuencias de todo ello son por lo general muy adversas y perjudiciales, para la salud y para el bolsillo.

 

 

¿Has mirado los filtros? Evita esa pregunta

Lamentarse de problemas en la instalación del agua doméstica cuando no se ha ido revisando previamente el estado de los filtros será algo imperdonable. Y es que debemos estar siempre alerta de que los filtros están limpios y adecentados, por lo que lo más conveniente es llevar a cabo revisiones de manera periódica. Pasar más de un año sin preocuparnos por estos instrumentos será un error impagable. Es por eso por lo que es tan importante no esperar a que se produzca un contratiempo. Antes de que los expertos acudan a nuestra vivienda para preguntarnos acerca del estado de los filtros, lo mejor es haberse puesto las pilas y haber corregido futuras anomalías técnicas.

No obstante, resulta esencial saber muy bien cómo es la calidad del agua que acaba entrando en nuestra casa. Esto nos ayudará para determinar con mayor precisión el filtro que necesitamos. Habría que llegar a saber qué tipo de contaminantes posee el agua, ya que sin esto sería complicado poder adquirir un filtro nuevo, en caso de necesitarlo. Toda la información que se tenga será favorable para después poder maniobrar en consecuencia; así, es bueno conocer la procedencia del agua, el nivel de cloro con el que cuenta, si viene con nitratos, si puede llegar a tener una cantidad de plomo, el nivel de arsénico, el tratamiento que tiene, si viene directa de un pozo o un río, si procede de un lago, si viene con mal sabor, si cuenta con un color raro, etc.

Y es que, como no podía ser de otra forma, la información previa que se maneje resultará fundamental a la postre. Analizar el agua puede darnos una buena prueba acerca de la salud de los filtros o de la necesidad de cambiarlos; a veces merece la pena solicitar la ayuda de un análisis de agua, sobre todo cuando se sospeche que se están produciendo anomalías en la filtración. Cerciorarnos de que el agua sale saludable de los grifos no será ni mucho menos un gasto, sino una inversión a medio y largo plazo.

También será conveniente tener unas nociones previas sobre las tecnologías de filtrado que existen en nuestros días. La calidad del agua de nuestra vivienda se puede mejor en estos días gracias a la filtración a través del carbón activado, las membranas de ultrafiltración, la desinfección con UV o la ósmosis inversa. Resulta lógico que los inquilino de una vivienda no manejen estos término que acabamos de citar con normalidad, ya que responden a una terminología propia del tratamiento de aguas o del campo de la química; no obstante, cuanto más se sepa, mejor será para lograr la máxima calidad en el agua que consumimos a diario.

Cuando los filtros se encuentren en una situación delicada, es bueno no dejarse asesorar por gente no cualificada. Los comerciales de algunas compañías pueden aprovechar la coyuntura y la situación de debilidad de nuestros filtros para acabar vendiéndonos cosas que no necesitamos. Lo esencial es rodearse de gente con conocimientos, de expertos en el mundo de la fontanería y la albañilería. Estos profesionales del sector siempre podrán darnos el mejor servicio de mantenimiento, algo que, a medio plazo, agradeceremos enormemente. Las tareas de revisión y de limpieza de filtros serán útiles para minimizar cualquier amenaza que esté incubándose. Es vital vigilar que no se produzcan grietas en los filtros, que los niveles de arena no se descontrolen, que las tapaderas no estén mal puestas, que el agua no termine por rebosar.

A veces no hace falta tener en nuestra casa los filtros más complejos y costosos del mercado, sino que será suficiente contar con mecanismos que se ajustan a los requerimientos de nuestras aguas. Habrá que tener en cuenta otras muchas variables a la hora de contar en casa con filtros fiables y eficientes. Y es que deberemos cuadrar las cuentas de la economía doméstica, de modo que queden recogidos los gastos de mantenimientos y los posibles recambios y pieza que habrá que ir adquiriendo, los gastos de reparación de piezas especialmente sensibles, los gastos de instalación, los gastos de electricidad derivados de las calderas, etc.

A la hora de controlar los filtros, o de repararlos o de instalarlos de cero, será también una variable a tener en cuenta las características del mecanismo, la marca a la que pertenece, el modelo y los detalles generales del fabricante. Las certificaciones de calidad nos darán una prueba de que estamos ante un filtro de una empresa seria, por lo que no habrá problemas con el suministro en los próximos años. Por último, hay que tener muy claro que llevar a cabo un mal mantenimiento de los filtros puede desembocar en riesgo para la salud, en enfermedades y en infecciones. Es por ello por lo que es mejor no esperar a que los expertos nos llamen la atención sobre los filtros, sino preocuparnos por que estén en un estado óptimo.