¿Has mirado los filtros? Evita esa pregunta

Lamentarse de problemas en la instalación del agua doméstica cuando no se ha ido revisando previamente el estado de los filtros será algo imperdonable. Y es que debemos estar siempre alerta de que los filtros están limpios y adecentados, por lo que lo más conveniente es llevar a cabo revisiones de manera periódica. Pasar más de un año sin preocuparnos por estos instrumentos será un error impagable. Es por eso por lo que es tan importante no esperar a que se produzca un contratiempo. Antes de que los expertos acudan a nuestra vivienda para preguntarnos acerca del estado de los filtros, lo mejor es haberse puesto las pilas y haber corregido futuras anomalías técnicas.

No obstante, resulta esencial saber muy bien cómo es la calidad del agua que acaba entrando en nuestra casa. Esto nos ayudará para determinar con mayor precisión el filtro que necesitamos. Habría que llegar a saber qué tipo de contaminantes posee el agua, ya que sin esto sería complicado poder adquirir un filtro nuevo, en caso de necesitarlo. Toda la información que se tenga será favorable para después poder maniobrar en consecuencia; así, es bueno conocer la procedencia del agua, el nivel de cloro con el que cuenta, si viene con nitratos, si puede llegar a tener una cantidad de plomo, el nivel de arsénico, el tratamiento que tiene, si viene directa de un pozo o un río, si procede de un lago, si viene con mal sabor, si cuenta con un color raro, etc.

Y es que, como no podía ser de otra forma, la información previa que se maneje resultará fundamental a la postre. Analizar el agua puede darnos una buena prueba acerca de la salud de los filtros o de la necesidad de cambiarlos; a veces merece la pena solicitar la ayuda de un análisis de agua, sobre todo cuando se sospeche que se están produciendo anomalías en la filtración. Cerciorarnos de que el agua sale saludable de los grifos no será ni mucho menos un gasto, sino una inversión a medio y largo plazo.

También será conveniente tener unas nociones previas sobre las tecnologías de filtrado que existen en nuestros días. La calidad del agua de nuestra vivienda se puede mejor en estos días gracias a la filtración a través del carbón activado, las membranas de ultrafiltración, la desinfección con UV o la ósmosis inversa. Resulta lógico que los inquilino de una vivienda no manejen estos término que acabamos de citar con normalidad, ya que responden a una terminología propia del tratamiento de aguas o del campo de la química; no obstante, cuanto más se sepa, mejor será para lograr la máxima calidad en el agua que consumimos a diario.

Cuando los filtros se encuentren en una situación delicada, es bueno no dejarse asesorar por gente no cualificada. Los comerciales de algunas compañías pueden aprovechar la coyuntura y la situación de debilidad de nuestros filtros para acabar vendiéndonos cosas que no necesitamos. Lo esencial es rodearse de gente con conocimientos, de expertos en el mundo de la fontanería y la albañilería. Estos profesionales del sector siempre podrán darnos el mejor servicio de mantenimiento, algo que, a medio plazo, agradeceremos enormemente. Las tareas de revisión y de limpieza de filtros serán útiles para minimizar cualquier amenaza que esté incubándose. Es vital vigilar que no se produzcan grietas en los filtros, que los niveles de arena no se descontrolen, que las tapaderas no estén mal puestas, que el agua no termine por rebosar.

A veces no hace falta tener en nuestra casa los filtros más complejos y costosos del mercado, sino que será suficiente contar con mecanismos que se ajustan a los requerimientos de nuestras aguas. Habrá que tener en cuenta otras muchas variables a la hora de contar en casa con filtros fiables y eficientes. Y es que deberemos cuadrar las cuentas de la economía doméstica, de modo que queden recogidos los gastos de mantenimientos y los posibles recambios y pieza que habrá que ir adquiriendo, los gastos de reparación de piezas especialmente sensibles, los gastos de instalación, los gastos de electricidad derivados de las calderas, etc.

A la hora de controlar los filtros, o de repararlos o de instalarlos de cero, será también una variable a tener en cuenta las características del mecanismo, la marca a la que pertenece, el modelo y los detalles generales del fabricante. Las certificaciones de calidad nos darán una prueba de que estamos ante un filtro de una empresa seria, por lo que no habrá problemas con el suministro en los próximos años. Por último, hay que tener muy claro que llevar a cabo un mal mantenimiento de los filtros puede desembocar en riesgo para la salud, en enfermedades y en infecciones. Es por ello por lo que es mejor no esperar a que los expertos nos llamen la atención sobre los filtros, sino preocuparnos por que estén en un estado óptimo.